Muchas veces nos hemos preguntado cómo podemos guardar nuestros alimentos si no tenemos el dinero suficiente para comprar envases duraderos. Sin embargo, existen varias formas que podemos identificar algún empaque que nos pueda servir para esta tarea. He aquí algunas cosas en que debemos fijarnos:

 

1.- Descartar el papel y la madera

 

Lo primero que debemos hacer es descartar cualquier envase que sea de papel o que contenga celulosa. Por más que lo deseemos, los envases de papel y cartón son muy fáciles de penetrar por los insectos, además de ser muy susceptibles a la humedad, por lo que son los que deben ser desechados de inmediato, por lo menos para la tarea de conservación de alimentos.

 

Por otro lado, la madera que no está bien mantenida, tiende a humedecerse. Como muchas veces no estamos seguros de que esté bien sellada o mantenida para conservación de alimentos, es mejor que la descartemos.

 

2.- Solo seleccionar envases de vidrio, plástico y metal.

 

Estos tres materiales son los que nos pueden asegurar una frescura, ya que no son orgánicos y por lo mismo, son más favorables a la conservación de alimentos por largo tiempo. Por lo mismo, los fabricantes los usan para guardar elementos liquidos y semiliquidos, ya que son difíciles de penetrar o de sufrir fallas.

 

3.- Revisar el espesor del envase

 

El espesor del envase es fundamental para darnos cuenta si sirve para ser reciclado o no. Por regla general, los plásticos demasiado delgados no sirven como envases para guardar alimentos por más de una vez, ya que tienden a ser de material biodegradable o compostable, lo que significa que es desechable por completo.

 

En el caso del metal, algunos envases de aluminio tienden a perforarse o a doblarse, por lo que también deben ser revisados, ya que se pueden romper al cabo de un par de usos.

 

4.- Chequear las tapas

 

Las tapas son algo fundamental para un envase reciclado, ya que nos permite saber si realmente está bien sellado o no. Muchos envases que vienen con tapa rosca son seguros, pero de todas maneras debemos chequear de que no existan filtraciones.

 

Para ver si una tapa está funcionando, lo más fácil es poner un poco de líquido en el envase. Taparlo y después voltearlo. Si el líquido empieza a salir, quiere decir que no sirve.

 

5.- Lavar bien el envase

 

Cuando guardemos algo en nuestro envase reciclado, debemos asegurarnos de que no contenga ningún resto del alimento anterior, por lo que debemos lavarlos firmemente con agua tibia y jabón.

 

El hecho de usar agua tibia y jabón, también nos permite medir la resistencia del material al calor, ya que un envase voluble a la temperatura tampoco nos sirve.

 

6.- Secar y etiquetar

 

Después de chequear el envase que estamos reciclando, ya podemos empezar a usarlo, pero también debemos tener en cuenta que al ser un envase nuevo (y probablemente no sea transparente), tenga restos de la etiqueta antigua del alimento anterior.

 

Por lo mismo, lo ideal es que pongamos una etiqueta nueva con el contenido que pondremos ahí, con las fechas de caducidad y detalles que necesitemos al momento de usarlos.

 

Al seguir estos 6 pasos, ya tendrás una idea de los envases que puedes usar para guardar alimentos. Por lo mismo, reciclar puede ser una muy buena idea si quieres ahorrar dinero y tiempo en lo que estás comprando para tu despensa.

 

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